El Blog
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1. cada paso del dolor es un camino sin salida en el tiempo arruga de la tarde en cansado rostro de los días
la pregunta sin luz en el fondo del corazón herido.
2. sin querer el cielo nos aplasta la tierra se abre boca de lobo desamorada figura o montaña donde me pierdo
hacia la soledad sin sentido
es así niño que muere voz arrancada
grita, dentro de mí.
3. y cada espina, es un camino.
hoyo en la figura del tiempo soledad del barro y la piedra juventud lunar.
4. el dolor naufraga sin querer no puede ser totalmente nuestro atraviesa los puentes entre las personas.
así el agua del día lava la sed nocturna las sábanas huelen a miel y sangre el desayuno descansa junto a las naranjas y los panes inútiles se amigajan contra pezones luminosos.
sin doblarnos tocamos el suelo la voluntad es el oro la empresa el alma y siendo niños recordamos lo que va a pasar
¿por qué es así el tiempo: río arriba? ¿y los árboles?
no pueden protegernos sólo oyen pasos voces de los pasos ciegos ánimas del amor incomprendido entre las palabras del futuro y la montaña hundida en el horizonte.
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SOBRE EL AUTOR
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arte poética
voy al silencio de las horas sin querer, sin cesar. tiempo y tiempo. vida y obra abrazados en el bar
la poesía
viene
aquí
renga
a pedir
pan
o cariño
y nadie se los niega.
sin embargo lenta noche ignora permiso convenido
hasta las palabras se agotan y es natural los sueños duerman alguna vez para siempre.

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PATRIA
Entonces la Patria fue también la calle donde estuviste solo el aire de las guitarras silbando despacito un sonido que se arrastraba
mujer que iba a dar a luz y sólo tenía dos manos negras de clausura dos manos ciegas con dedos y uñas y ningún color ninguna voz amiga porque la Patria fue también los muertos las tumbas sin nombres los hijos inconclusos de una mujer abandonada los sueños fusilados de una generación de pájaros cuyo número no cabía en la combinación de los candados
ni en el dorso de los cheques
ni en las partidas de defunción
ni en un poema.
Adrián Campillay (del libro "Acusación" 1989 - inédito)
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No tengas miedo. Te cuidan las palabras.
En la isla de una luz sola encontraron escrito tu nombre,
tu dolor es de pan para los pájaros de la mañana.
Noche en la cicatriz iluminada del tiempo.
Me senté a tu lado con pies y manos
en el fuego y en la risa, en el agua común y en el vino,
y en el amargo ciempiés de la hermosura.
Ahora probablemente duermes.
No sólo la rueda preciosa de la sal.
Ni muerte ni misterio.
Palomas en la ira de la pureza,
uñas dicientes dibujan los cuerpos
que te desdibujan en el peligro.
Música en la geografía oscura de una guerra
van a cuidarte estas palabras.
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La belleza ronda el ojo del muerto mas el cadáver no descansa en la sala. Ni llora, ni tiembla, ni desteje el color impreciso.
La belleza no hace más que rondar aquel agujero
por donde no pasa una paloma rota ni baja un rayo hasta el corazón del espejo.
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1.
hoyos en donde la medida de las cosas entra en el caos de la certidubre ¿quién olvidó poner una razón a este olvido? si dios o pesadilla es lo mismo de todas maneras nos dieron un cuerpo en llamas, una promesa, y la música de todo cuanto se mueve en el mundo
o el reflejo opaco de quien nos olvida.

2.
cada vez que la palabra entra en su boca hay un nacimiento.
ríos y ciudades anuncian una tormenta, simbólica, pero que acabará con todos nosotros. su última mujer es un poema sin hilos. desde allí su cuerpo se dice y niega, mientras el jardín crece sin cesar. y a pesar de todos los alimentos que una vez tuvo, es sólo un gallo ladrándole a la luna.
nov.2006

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Ilustración del autor
espina negra
esta piedra en que vivo es mi casa el desierto es una espina clavada en el pie de la tierra aquí no tenemos agua aquí no nadamos la lluvia es un recuerdo que el verano traga pero el vino hace la siesta los volantines se precipitan en el viento caliente de los caminos el centro de la sequedad nos hablará un día le contaré que no canto no cantamos como no sea: bajo los árboles adormilados mientras hacemos el pan o asesinamos mientras mojamos los pies en las cunetas o surfeamos las piedras ardientes en los baldíos para jugar al diablo entonces la música es también fuego para nuestras mutaciones escarabajos con cola de lagarto duros como la palabra sed como el hilo de la edad en donde sobre la montaña se unen nuestros recuerdos.
niñez del agua
casi nadie pasa por aquí a esta hora sólo el resplandor fantasmal sobre el pavimento camino al canal cortamos uvas nos mojamos la cabeza en acequias de barro
niños y lagartijas nos confundimos a veces saliendo de los cañaverales hacia los basurales baldíos moviendo nuestras colas bajo el sol siesta y misterio
damascos robados
camino de la sombra
por fin el agua
los barcos de nuestras sequedades navegando en la selva amazónica de nuestros siete años.
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Adrián Campillay nació en San Juan en diciembre de 1969.
Desde la década del 80 participa del movimiento literario sanjuanino. Desde el circuito alternativo, y junto al grupo Arte Sudaka editó las revistas EL OJO DEL SUR, LUCA y EL MOMO, entre otras. Sus textos han sido publicados en medios gráficos de su provincia y otros lugares del país. Por sus trabajos en poesía ha obtenido primeros premios a nivel provincial y regional. Actualmente conforma el grupo editorial cooperativo LA PIEDRA EN LA HONDA, junto al poeta y dramaturgo José Campus. Textos suyos incluidos en antologías referidas a la región.
De sus trabajos se ha publicado:
POEMAS PARA DESPUES DE UN CIGARRO
(Cuaderno Nº 3–Colección VIENTO IDIOTA), 1995.
EL AMOR Y OTROS MUNDOS, La Rosa de cobre, 1996.
EL OJO DEL BANDONEON (tango en 4 actos), La piedra en la honda, 2001.
LAS FLORES SECRETAS, La piedra en la honda, 2004.
LAS CIUDADES INTERIORES, La piedra en la honda, 2005.
POEMAS DE AMOR PARA SER MORDIDOS, La piedra en la honda, 2005.
LIBRO DE MAR, La piedra en la honda, 2005.
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Por adrian - 28 de Junio, 2006, 15:04, Categoría: FOTOS
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DESIERTO EN OTOÑO
1. caída caídas en las fronteras del yo el beso de fuego de la tierra su virgen puta su adentro
si no miramos a los ojos de la noche su sueño nos traiciona su pasión se hiela y en la cola del cine caemos fulminados
no sé, el pensamiento me confunde a veces quisiera confiar sólo en mi suerte]
pero qué es la suerte? sino el pensamiento y sus desvirtuaciones] el pensamiento y sus fábulas caídas en las fronteras del yo sueño y realidad reunidos los límites y delimites encerrados en una misma pregunta el cuerpo como país y extranjería
sus hilos sin pies ni sombra.
2. reunión caminos por donde la sombra duerme después de una noche de sangre]
los parientes reunidos alrededor del almuerzo el pueblo reunido en esa figura, ese espejismo.
3. futuro cartas a ella y al fondo de las cosas los libros se apilan y así no son sino cadáveres sin descansar.
ojalá sucediera ahora el asesinamiento y la cordura unidos en un hilo sin lamentaciones sobre las ciudades que amamos cuyo recuerdo nos lastima.
de esa manera el tiempo dejaría su pasado sin esperanzas
hacia el vecino porvenir sin mentiras.
4. horizontes luminosos alrededor de mis hijos juego aunque ya he sido desterrado de la niñez sus miradas son naves sobre las ciudades que abandonaré porque ¿quién no quiere irse y abandonar así el huevo de sombras?
sólo ese país existe en ellos para mí
y en estas palabras huecas que escribo
si volviera a nacer buscaría sus luces en la noche.
5. país dentro lugares en las fronteras del yo en donde es posible descansar cada clavo es una herida abierta y cada persona un clavo debajo de cuya lanza la suerte tiene dientes
y así muerde.
6. soledad fuera nadie hay
en este encuentro
la suma de las heridas arroja destinos implacables hace mucho abandonaron los parajes del amor los sobrevivientes la guerra sirvió, sin duda, para ausentarlos.
sin embargo el pulso continúa y aunque la fama hace prisioneros debajo de cada cuerpo hay un alma
un alma que espera, tal vez, y eso no es mucho y tampoco es poca cosa.
7. contemplación vacuna y cada poeta cada músico cada rey del guante
está en su casa ahora peleando con estas palabras.
de la estufa sólo emana el fuego de la costumbre. las navidades y las fiestas del vino. cada uno en su copa se ahoga o ve el río enorme pasar.
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más textos en EL MOMO POESIA
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Por adrian - 27 de Junio, 2006, 12:00, Categoría: FOTOS
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EL OJO DEL BANDONEON tango en 4 actos
ACTO 1: visión matinal

ACTO 2: libro de las noches

ACTO 3: supermercado carta

ACTO 4: tango final

TODAS LAS ILUSTRACIONES REALIZADAS POR Mariela Moreno
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Por adrian - 26 de Abril, 2006, 15:08, Categoría: FOTOS
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dibujo del autor para el libro: CARNE DE CAÑON (inédito)

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los espíritus anclados en mí,
reclaman un significado.
busco en la noche del cuerpo
inútilmente
manos
para construirlo.
su lluvia sucede en lugar
donde tormentas no perdonan
no sirven gestos
y pierden su valor las palabras.
sin embargo escribo.
cada letra es una persona
separada de la r e a l i d a d .
como todos sucedo en un tiempo inútil
pero el amor hace todo necesario.
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En el mismo momento en que —preso de tu nacimiento, indagado en mi centro, tendido en mi imagen, descorazonado y suspendido en el transcurso de los autos, los pensamientos, las preguntas, la fila de cadáveres— me pregunto sobre el destino de las palabras. Digo, los nombres. Digo, la risa. La enorme bola grasienta de las ciudades está a punto de rodar sobre las frágiles alas de los ángeles, los enfermos, los tristes, los locos. Y en ese momento somos, como rosas protegidas, invisibles al tacto, o como niños que no saben van a morir.
Bajo la mesa en ciudades devastadas por el fuego, la guerra y la peste. A un lado los cadáveres. Al otro las almas. La mesa de disecciones de la mente. Aún en contra de nuestras socavadas voluntades la operación se realiza con exactitud. No importan unas cuantas bombas, ni los trozos de brazos y piernas desparramados en el patio principal del mundo. Tampoco si en ese mismo momento se me ocurre nada ha permanecido demasiado detenido pero tampoco se ha movido realmente después de tanta destrucción, muerte, enfermedad, odio y agonía. Porque en el mismo momento en que no permito moverme dentro de mis pensamientos, construyo una fotografía de mis miedos o me arranco los vestidos a jirones en el espejo de los poemas, no puedo detenerte dentro de mí. Te has echado a andar, y aunque el viaje terminara continuarías allí, transcurrirías en la sombra y en la luz, avanzando como el verano, en el torrente enloquecido de la sangre, en el río interior de los árboles y en la corriente abismal de los ojos.
Soy una mariposa ciega. Hermoso. En el espejo no veo sino con los ojos cerrados. Transcribo la emoción como un monje. Visito tu casa; te encuentro mirando por una de sus ventanas y describo lentamente los movimientos y la música que exhalan esos movimientos. Tu respiración, tu paz me pertenece. Mas no como cuando se es dueño de un reloj, y en algún momento se detiene, sino como cuando se ha visto pasar el día a través de un cristal tan limpio, delgado y real, que la vida palpable se transforma hasta esfumarse y desaparecer para siempre.
El árbol donde nos reímos, está riendo todavía. Ahora lo sé, hay algo de misterio y tragedia en la continuidad herida del amor. Te amo para siempre, comprendo, no existe otro modo de amar; no hay parada final ni estación que no esté movida por tormentas, por guerras y explosiones constantes. Por nacimientos y muertes y que se hacen a sí mismos como edificios locos, ladrillo sobre ladrillo y también inmensas e innumerables ventanas, corredores, puertas interiores y hacia otros espacios.
El lado animal de la eternidad.
La permanencia de la furia en el fondo de las cosas, aunque estén hechas de pedazos humanos.
El barro ríe ante la boca devoradora de la lluvia, al internarme en tu vida descubrí el tiempo filoso cincel y va tallando los segundos para siempre. En la invisibilidad que se expande para habitar la totalidad abrir el corazón para respirar en medio de la tragedia que ocurre al oír la propia música o en la soledad maravillosa de los encuentros.
Tu nombre va tallado, como digo, en el preciso instante en que dejo de pensar para ocupar toda tu extensión. Por eso al salir de esas imágenes, al obrar en el terreno movedizo, en la sombra constante de la aldea que como una extensión inhumana sobreviene, gira y se hunde: se ve a la muerte trabajar. Miras esos rostros que han sido vomitados en espejo que jamás ha visto en verdad, como no han visto ellos sus rostros en él, y no por haber tenido los ojos demasiado abiertos como suele suceder, sino por haber estado siempre muertos.
Entonces te imaginas una vida más rica. Constantemente agazapada y liberada a la vez. Cuando me imagino en esa vida con vos, es como si entrara en una enorme sala desierta, en donde pudiera inventar cualquier cosa, cualquier emoción. Ya no importa el destino del viaje, ni tan siquiera la sala de la creación, la vida es lo único real, el deseo es la única verdad y es la verdad de la alegría y la verdad del dolor y la verdad de la imaginación.
El único error, lo constituyen las palabras.
Adrián Campillay (de POEMAS DE AMOR PARA SER MORDIDOS)

Ilustración de tapa: Silvio Campillay (ver blog del ilustrador)
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Lleno de pájaros Arthur Rimbaud
pasó la noche en mi cuarto casi sin reír.
Le faltaba una pierna y no sabía que hacer
—no tenía dinero para una cerveza—
Telefoneó a Londres pero Verlaine
no estaba allí
y se puso triste
muy triste
tan triste
que escupió una sortija
como el anillo del Capitán Beto.
Más tarde los árboles se pusieron azules —la calle murmuró—
y la lluvia hizo crecer plantas extrañas y mágicas con grandes hojas
—de las tapas de los libros, del fondo de las botellas—
de esas que tanto gustan a Arthur Rimbaud
—según me dijo—
A las seis de la mañana
preguntó donde estaba el baño
—en francés lo hizo, mientras se ponía verde—
se llevó mi pipa
y en el medio de una gran bóveda de electricidad
se fue con los pájaros de las ventanas
sin decir palabra se fue sin dejar rastro.
poema extraído de LAS FLORES SECRETAS (1989/1991)
más textos de Adrián Campillay en EL MOMO poesía y/o EL OJO DEL SUR POESIA

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