Lleno de pájaros Arthur Rimbaud
pasó la noche en mi cuarto casi sin reír.
Le faltaba una pierna y no sabía que hacer
—no tenía dinero para una cerveza—
Telefoneó a Londres pero Verlaine
no estaba allí
y se puso triste
muy triste
tan triste
que escupió una sortija
como el anillo del Capitán Beto.
Más tarde los árboles se pusieron azules —la calle murmuró—
y la lluvia hizo crecer plantas extrañas y mágicas con grandes hojas
—de las tapas de los libros, del fondo de las botellas—
de esas que tanto gustan a Arthur Rimbaud
—según me dijo—
A las seis de la mañana
preguntó donde estaba el baño
—en francés lo hizo, mientras se ponía verde—
se llevó mi pipa
y en el medio de una gran bóveda de electricidad
se fue con los pájaros de las ventanas
sin decir palabra se fue sin dejar rastro.
poema extraído de LAS FLORES SECRETAS (1989/1991)
más textos de Adrián Campillay en EL MOMO poesía y/o EL OJO DEL SUR POESIA
