
No tengas miedo. Te cuidan las palabras.
En la isla de una luz sola encontraron escrito tu nombre,
tu dolor es de pan para los pájaros de la mañana.
Noche en la cicatriz iluminada del tiempo.
Me senté a tu lado con pies y manos
en el fuego y en la risa, en el agua común y en el vino,
y en el amargo ciempiés de la hermosura.
Ahora probablemente duermes.
No sólo la rueda preciosa de la sal.
Ni muerte ni misterio.
Palomas en la ira de la pureza,
uñas dicientes dibujan los cuerpos
que te desdibujan en el peligro.
Música en la geografía oscura de una guerra
van a cuidarte estas palabras.